Cuando comenzamos con este blog nuestros primeros posts pretendían, con muchísima humildad, retomar la palabra de Jauretche y continuar buscando nuestras propias zonceras, aquellas que nos atormentan en nuestra época. Hoy retomamos esa intención inicial con esta nueva zoncera tan típica de la clase media argentina.
Todos sabemos que cada vez más gente tiene terror de salir a la calle debido a la creciente sensación de inseguridad. Hoy, cuando uno sale de su casa no sabe si va a volver, si te van a matar tan sólo por un par de zapatillas, un celular o un puñado de pesos. Le puede tocar a cualquiera. Hoy me pasó a mí, diría Blumberg, pero nos puede pasar a cualquiera. Salir a la calle es jugar a la ruleta rusa. Hay que matarlos a todos, el que mata tiene que morir.
La repetición hasta el hartazgo de un asesinato o un hecho delictivo violento en las pantallas de televisión y en los principales diarios contribuyen a generar la sensación de que afuera de nuestras casas (nótese el uso del nosotros) hay un ejército de matones, ladrones y asesinos esperando a su próxima víctima. Desde los medios se construye una narración que contribuye a crear un otro amenazante, capaz de matarnos sin razón alguna. De esta manera se promueve el vaciamiento del espacio público a través del repliegue de los ciudadanos en el ámbito privado del hogar, quebrando los lazos de solidaridad social.
Buscando en uno de los grandes inventos de este siglo, encontramos que alguien ya había interrogado sobre las causas del miedo a salir a la calle. Se llama agorafobia y, por suerte, es tratable.
No se olviden, hoy hay un debate sobre el sistema de medios y su relación con el desarrollo.
miércoles, 30 de septiembre de 2009
sábado, 26 de septiembre de 2009
Impresentables
Este gobierno, se sabe, siempre tuvo un problemita con la comunicación. Pero ayer se fueron de mambo. No es tan difícil de entender:
Así no.
Así si.
No se puede comunicar tan, pero tan mal, despreciando de esta manera a los trabajadores. Encima hay que soportar las críticas de La Nación. Como se puede ver en el segundo video, para comunicar con eficacia y conseguir transmitir un mensaje no hace falta despilfarrar grandes cantidades de dinero, sino simplemente inteligencia.
Montonero Echegaray, montonero Braga Menendez RE NUN CIEN!
Así no.
Así si.
No se puede comunicar tan, pero tan mal, despreciando de esta manera a los trabajadores. Encima hay que soportar las críticas de La Nación. Como se puede ver en el segundo video, para comunicar con eficacia y conseguir transmitir un mensaje no hace falta despilfarrar grandes cantidades de dinero, sino simplemente inteligencia.
Montonero Echegaray, montonero Braga Menendez RE NUN CIEN!
viernes, 25 de septiembre de 2009
Debate sobre el sistema de medios
miércoles, 23 de septiembre de 2009
¿Dónde está el centro del debate?
Más allá de algunos errores (como este o este) que ha tenido el gobierno recientemente, hay que reconocerle una habilidad extraordinaria para administrar el conflicto que se generó en torno a la ley de SCA.
Con el tiempo, el gobierno consiguió ubicarse como el actor más moderado, conciliador, predispuesto a negociar y a hacer concesiones. De esta forma, descolocó a sus adversarios mediante la creación de una arena de discusión en donde el centro se encuentra en movimiento permanente. Estos corrimientos continuos dejan sin herramientas discursivas a determinados opositores cuyas verdaderas razones para oponerse al proyecto son inconfesables.
Al principio, el centro de la discusión giró en torno a las telefónicas y a la autoridad de aplicación. El gobierno cedió en ambos puntos, consiguiendo el apoyo de la centroizquierda al proyecto. La derecha, con un estrechísimo margen discursivo, hizo lo único que podía hacer: se retiró del recinto. Luego, por un breve instante, el centro lo ocupó la cuestión procedimental que rodeó la media sanción en la Cámara de Diputados. Pero, inmediatamente, con el debate en el Senado, el centro volvió a correrse, haciendo emerger, esta vez, la cantidad de comisiones a las que debía girarse el proyecto. La oposición pedía 5, el gobierno quería 2. Finalmente, fueron 4. El centro volvió a moverse y los argumentos públicos de la oposición flaquean (los otros, las razones secretas, gozan de buena salud). Ahora, la cuestión central es el artículo que establece el período de transición. Nuevamente, la oposición quiere 5 años, la propuesta del gobierno es dejarla en 1. ¿Se volverá a correr el centro?
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martes, 22 de septiembre de 2009
Brasil frente a los golpistas de Honduras
El artículo que acaba de publicarse en La Nación sobre la situación en Honduras contiene una toma de posición implícita -y peligrosa- sobre lo que realmente está en juego. Rodrigo Mallea, el joven autor egresado de la UCA, cree que la crisis institucional producto del golpe de estado es, ante todo, un asunto interno de Honduras. Por lo tanto, la decisión de Brasil de abrir las puertas de su embajada y brindarle protección al presidente Manuel Zelaya para evitar que sea apresado por el gobierno golpista constituye una intervención en los asuntos internos de Honduras y una transgresión a los lineamientos de su política exterior. Lo que está en juego en Honduras, según Mallea, es el principio de no intromisión en los asuntos internos de los estados.
Si creemos que el partido que se juega en Honduras es, en cambio, la eficacia de los gobiernos regionales para impedir que un gobierno surgido de un golpe de estado prospere, la cosa cambia. Especialmente si se conoce un poco la historia latinoamericana de los últimos 30 años. El rol activo de Brasil, en tanto indiscutido líder regional e incipiente actor global, es imprescindible para la estabilidad democrática de los estados latinoamericanos. El mensaje de Lula en este sentido fue claro: "No podemos aceptar más un golpe militar". Un gobierno surgido de un golpe militar sienta un mal precedente que pone en riesgo la estabilidad democrática en la región y, por lo tanto, deja de ser un asunto interno del estado hondureño.
Huelga decir que lo dicho no pretende justificar una eventual militarización del conflicto. Ante todo debe respetarse la soberanía del pueblo hondureño, lo cual establece un claro límite a los modos de abordaje del conflicto por parte de los gobiernos de la región. No debe sentarse ningún precedente de intervención militar en los países latinoamericanos: existe un poder imperial con vocación hegemónica en el continente que no inocentemente ha aumentado su presencia militar a través de la ampliación de sus bases en Colombia y de la reactivación de la IV flota.
El oprobioso silencio que hace el artículo respecto de la actitud que deben tener los países de la región ante los golpes de estado y las amenazas a las democracias es temerario e irresponsable. El liderazgo regional implica una férrea defensa de la democracia. Brasil lo ha asumido, aunque a La Nación le desagrade.
lunes, 21 de septiembre de 2009
TN y la desaparición

Si no fuera tan perverso y tendencioso, lo del grupo-que-no-debe-ser-nombrado sería sencillamente risible. Todos los días nos sorprenden con nuevas y creativas forma de transgredir la ética periodística y de insultar la inteligencia de la audiencia y los lectores. Leer los diarios, escuchar la radio o mirar la televisión se asemeja cada vez más -y hasta consigue superar- a la burla que de ellos hace Capusotto en su excelente sketch radial "Hasta cuando". Justo cuando uno creería que se llegó al límite, que es imposible abordar una noticia de una forma más tendenciosa o maniquea, el grupo consigue superarse nuevamente. Los límites se corren prácticamente todos los días.
Una de las manipulaciones más recientes se viene desarrollando en TN desde la semana pasada. "TN puede desaparecer", es la nueva línea editorial. ¿Puede? El condicional es usado como una especie de vale todo. Cualquier cosa puede decirse después de un "puede". El mundo tal como lo conocemos puede finalizar mañana mismo producto de una invasión alienígena. Arnaldo Pérez Manija, el locutor radial de Capusotto, previene a su audiencia sobre la posible "desaparición física de todos los argentinos". Cualquier cosa puede enunciarse en forma condicional. Si la realidad luego riñe con el enunciado original, simplemente basta con aludir a una condición que finalmente no ocurrió, pero que podría haber sucedido.
Sin embargo, la palabra más densa, más cargada de sentido es la otra. Desaparecer. No dice cerrar, ser vendido, dejar sin trabajo a todo su personal. No. Apela a la misma categoría con la que nos referimos a los secuestrados y asesinados por la última dictadura militar. Qué ironía. En otras épocas esa palabra era reemplazada por eufemismos o era directamete silenciada por ese mismo grupo económico. Con esa palabra buscan apelar a la porción más venal de la memoria colectiva, apropiándosela y banalizándola. Esa palabra de quedar fuera de la disputa. Ni TN ni los goles del fin de semana son asimilables a una desaparición forzada. Usar justo esa palabra para defender intereses económicos es sencillamente cínico, sobre todo cuando es enunciada por los empleados de alguien sobre quien se cierne la sospecha sobre sus supuestos hijos.
Nos gustaría creer que no podrán superar esto. Pero si de algo no carecen los periodistas del grupo es de imaginación. Lo peor, pensamos, esta por venir en estos días.
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