viernes, 25 de septiembre de 2009
Debate sobre el sistema de medios
Los invitamos al interesantísimo debate promovido por la Sociedad Internacional para el Desarrollo sobre el sistema de medios nacional el próximo miércoles a las 18.30 hs.
miércoles, 23 de septiembre de 2009
¿Dónde está el centro del debate?
Más allá de algunos errores (como este o este) que ha tenido el gobierno recientemente, hay que reconocerle una habilidad extraordinaria para administrar el conflicto que se generó en torno a la ley de SCA.
Con el tiempo, el gobierno consiguió ubicarse como el actor más moderado, conciliador, predispuesto a negociar y a hacer concesiones. De esta forma, descolocó a sus adversarios mediante la creación de una arena de discusión en donde el centro se encuentra en movimiento permanente. Estos corrimientos continuos dejan sin herramientas discursivas a determinados opositores cuyas verdaderas razones para oponerse al proyecto son inconfesables.
Al principio, el centro de la discusión giró en torno a las telefónicas y a la autoridad de aplicación. El gobierno cedió en ambos puntos, consiguiendo el apoyo de la centroizquierda al proyecto. La derecha, con un estrechísimo margen discursivo, hizo lo único que podía hacer: se retiró del recinto. Luego, por un breve instante, el centro lo ocupó la cuestión procedimental que rodeó la media sanción en la Cámara de Diputados. Pero, inmediatamente, con el debate en el Senado, el centro volvió a correrse, haciendo emerger, esta vez, la cantidad de comisiones a las que debía girarse el proyecto. La oposición pedía 5, el gobierno quería 2. Finalmente, fueron 4. El centro volvió a moverse y los argumentos públicos de la oposición flaquean (los otros, las razones secretas, gozan de buena salud). Ahora, la cuestión central es el artículo que establece el período de transición. Nuevamente, la oposición quiere 5 años, la propuesta del gobierno es dejarla en 1. ¿Se volverá a correr el centro?
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martes, 22 de septiembre de 2009
Brasil frente a los golpistas de Honduras
El artículo que acaba de publicarse en La Nación sobre la situación en Honduras contiene una toma de posición implícita -y peligrosa- sobre lo que realmente está en juego. Rodrigo Mallea, el joven autor egresado de la UCA, cree que la crisis institucional producto del golpe de estado es, ante todo, un asunto interno de Honduras. Por lo tanto, la decisión de Brasil de abrir las puertas de su embajada y brindarle protección al presidente Manuel Zelaya para evitar que sea apresado por el gobierno golpista constituye una intervención en los asuntos internos de Honduras y una transgresión a los lineamientos de su política exterior. Lo que está en juego en Honduras, según Mallea, es el principio de no intromisión en los asuntos internos de los estados.
Si creemos que el partido que se juega en Honduras es, en cambio, la eficacia de los gobiernos regionales para impedir que un gobierno surgido de un golpe de estado prospere, la cosa cambia. Especialmente si se conoce un poco la historia latinoamericana de los últimos 30 años. El rol activo de Brasil, en tanto indiscutido líder regional e incipiente actor global, es imprescindible para la estabilidad democrática de los estados latinoamericanos. El mensaje de Lula en este sentido fue claro: "No podemos aceptar más un golpe militar". Un gobierno surgido de un golpe militar sienta un mal precedente que pone en riesgo la estabilidad democrática en la región y, por lo tanto, deja de ser un asunto interno del estado hondureño.
Huelga decir que lo dicho no pretende justificar una eventual militarización del conflicto. Ante todo debe respetarse la soberanía del pueblo hondureño, lo cual establece un claro límite a los modos de abordaje del conflicto por parte de los gobiernos de la región. No debe sentarse ningún precedente de intervención militar en los países latinoamericanos: existe un poder imperial con vocación hegemónica en el continente que no inocentemente ha aumentado su presencia militar a través de la ampliación de sus bases en Colombia y de la reactivación de la IV flota.
El oprobioso silencio que hace el artículo respecto de la actitud que deben tener los países de la región ante los golpes de estado y las amenazas a las democracias es temerario e irresponsable. El liderazgo regional implica una férrea defensa de la democracia. Brasil lo ha asumido, aunque a La Nación le desagrade.
lunes, 21 de septiembre de 2009
TN y la desaparición

Si no fuera tan perverso y tendencioso, lo del grupo-que-no-debe-ser-nombrado sería sencillamente risible. Todos los días nos sorprenden con nuevas y creativas forma de transgredir la ética periodística y de insultar la inteligencia de la audiencia y los lectores. Leer los diarios, escuchar la radio o mirar la televisión se asemeja cada vez más -y hasta consigue superar- a la burla que de ellos hace Capusotto en su excelente sketch radial "Hasta cuando". Justo cuando uno creería que se llegó al límite, que es imposible abordar una noticia de una forma más tendenciosa o maniquea, el grupo consigue superarse nuevamente. Los límites se corren prácticamente todos los días.
Una de las manipulaciones más recientes se viene desarrollando en TN desde la semana pasada. "TN puede desaparecer", es la nueva línea editorial. ¿Puede? El condicional es usado como una especie de vale todo. Cualquier cosa puede decirse después de un "puede". El mundo tal como lo conocemos puede finalizar mañana mismo producto de una invasión alienígena. Arnaldo Pérez Manija, el locutor radial de Capusotto, previene a su audiencia sobre la posible "desaparición física de todos los argentinos". Cualquier cosa puede enunciarse en forma condicional. Si la realidad luego riñe con el enunciado original, simplemente basta con aludir a una condición que finalmente no ocurrió, pero que podría haber sucedido.
Sin embargo, la palabra más densa, más cargada de sentido es la otra. Desaparecer. No dice cerrar, ser vendido, dejar sin trabajo a todo su personal. No. Apela a la misma categoría con la que nos referimos a los secuestrados y asesinados por la última dictadura militar. Qué ironía. En otras épocas esa palabra era reemplazada por eufemismos o era directamete silenciada por ese mismo grupo económico. Con esa palabra buscan apelar a la porción más venal de la memoria colectiva, apropiándosela y banalizándola. Esa palabra de quedar fuera de la disputa. Ni TN ni los goles del fin de semana son asimilables a una desaparición forzada. Usar justo esa palabra para defender intereses económicos es sencillamente cínico, sobre todo cuando es enunciada por los empleados de alguien sobre quien se cierne la sospecha sobre sus supuestos hijos.
Nos gustaría creer que no podrán superar esto. Pero si de algo no carecen los periodistas del grupo es de imaginación. Lo peor, pensamos, esta por venir en estos días.
Bien jugado
Muy bien lo de Raimundi.
Además compartir la brillante exposición que precedió su voto positivo, queremos contar que la semana pasada, en una charla sobre la ley de medios organizada por la agrupación Leopoldo Marechal (del ámbito de la educación), cerró su intervención siendo aplaudido por los que estaban allí diciendo (palabras más, palabras menos) que "yo tengo claro donde juego y es acá, pero hay que hacer una autocrítica acerca de porqué pasamos del 70% de imagen positiva de Kirchner en el 2007 a los últimos resultados en la provincia de Buenos Aires, sino va a ser muy difícil esto...".
Un maestro.
Además compartir la brillante exposición que precedió su voto positivo, queremos contar que la semana pasada, en una charla sobre la ley de medios organizada por la agrupación Leopoldo Marechal (del ámbito de la educación), cerró su intervención siendo aplaudido por los que estaban allí diciendo (palabras más, palabras menos) que "yo tengo claro donde juego y es acá, pero hay que hacer una autocrítica acerca de porqué pasamos del 70% de imagen positiva de Kirchner en el 2007 a los últimos resultados en la provincia de Buenos Aires, sino va a ser muy difícil esto...".
Un maestro.
jueves, 17 de septiembre de 2009
Apostillas de una noche agitada: La ley de medios
Anoche, con 146 votos a favor sobre unos 150 diputados presentes, obtuvo media sanción la ley de servicios audiovisuales. El proyecto tuvo, entre otros, el apoyo de los diputados de la centro izquierda, los socialistas y sectores del radicalismo disidente. El bloque oficialista aportó unos 100 diputados, correspondiendo los restantes votos a bloques aliados y opositores.
Hacia la última hora de la tarde, sectores de derecha que se oponen al proyecto de ley resolvieron irse del recinto y realizar una conferencia de prensa para anunciar que recurrirán a la justicia para conseguir lo que no pudieron mediante sus votos, y lo que estiman que tampoco podrán conseguir con las maniobras truculentas, inmorales y explícitas del vicepresidente Julio “mi hija me lo pidió llorando” Cobos: impedir que la ley sea aprobada.
En la facultad los bochan seguro:
Los principales bloques opositores a la ley, la mayoría de derecha y centro derecha se retiraron y, desde ese momento, los canales privados que trasmitieron el debate calificaron las imágenes del Congreso con frases como “el oficialismo sesiona sólo”. Estas afirmaciones riñen con la realidad, ya que la cantidad de votos que obtuvo el proyecto, incluyó los de diputados que no forman parte del oficialismo. Esas frases también contrastan con los discursos críticos al gobierno que se escucharon durante la sesión por parte de las fuerzas de centro izquierda, que fundamentaron por qué a pesar de ser opositores votaron favorablemente la iniciativa.
Valiéndose de ese mismo mecanismo, Clarín titula en su versión digital de hoy “Denuncian al socialismo de pactar en forma secreta con el Gobierno”. Al leer la nota se descubre que ese titular sólo se sostiene a partir de un rumor: “Tras la aprobación socialista de la Ley de Medios, el reutemismo le apuntó a los partidarios del gobernador Hermes Binner. ‘Es probable que haya algún tipo de acuerdo por la grave situación financiera de Santa Fe’". En otra palabras, a partir de las hipótesis de militantes enfrentados con Binner hacen construyen una noticia y falseanla realidad. Tal denuncia no existe, como tampoco existen elementos para abonar la hipótesis de un pacto. Por otra parte, al no mencionar quiénes realizan las “denuncias” se oculta al sujeto de las mismas. Mucho predicado, pero poco sujeto.
Si este tratamiento de la noticia se hubiera producido en un ámbito universitario en lugar de en un gran multimedio, si fuese el resultado de un parcial domiciliario de un estudiante de ciencias de la comunicación, póngale la firma que al pobre pibe lo bochan.
El sectarismo no es solo de izquierda:
Al aprobarse la ley varios diputados, acompañados por quienes estaban en la tribuna, empezaron a cantar la marcha peronista. En nuestra opinión fue una demostración de sectarismo y un error político, ya que esta ley tiene valor y sentido en la medida en que significa un triunfo de un conjunto de fuerzas y actores políticos (entre los cuales el peronismo ocupó, sin dudas, un lugar central) sobre la derecha más reaccionaria y conservadora del país. Es justamente porque la ley NO es peronista (ni K) que tiene legitimidad social.
Afortunadamente, una diputada radical pidió recordar a Alfonsin, el primero en intentar cambiar la ley de la dictadura, y fue ovacionada. Independientemente de la valoración que se tenga del rol histórico del radicalismo y de Alfonsin, el gesto de la diputada puso las cosas en su lugar: este no es el triunfo de un partido, sino un avance político de la sociedad como un todo, que a pesar de las diferencias está avanzando hacia la construcción de una mejor democracia.
Resulta paradójico que mientras en el recinto (mayoritariamente peronista) se rendía homenaje al caudillo de la UCR, sus autoridades se encontraban fuera, renegando de los principios del hombre de cuya obra dicen ser herederos.
Macri el partizano:
El capítulo local de esta historia es asombroso. Maurizio Macri, el mismo que duda acerca de si el reemplazo del fino Palacio lo buscará entre los exonerados de la federal o entre los militares presos por delitos de lesa humanidad, luego de abrazarse con José María Aznar, exponente del ala más derechosa del derechoso PP español, les enviaba un mensaje a los senadores: “No convaliden este Gobierno Fascista”.
La derecha usa algunas palabras con demasiada liviandad. Justo ellos, que nombraron al Fino, que contruyeron una policía para reprimir la protesta social, que culpan de los problemas en salud y educación a los que vienen del conurbano, que atribuyen la inseguridad a los bolivianos y peruanos, que crearon la UCEP, que supieron decir que los cartoneros son ladrones, que todos los meses cierran un centro cultural y que silenciosamente hacen desalojos… Justo ellos hablan de fascismo. Hay palabras que no deben usarse tan ligeramente, hacerlo constituye una burla a la historia y a sus víctimas.
Macri: por favor no trates a la sociedad de estúpida. Te hace parecer un hipócrita… y un estúpido.
Hacia la última hora de la tarde, sectores de derecha que se oponen al proyecto de ley resolvieron irse del recinto y realizar una conferencia de prensa para anunciar que recurrirán a la justicia para conseguir lo que no pudieron mediante sus votos, y lo que estiman que tampoco podrán conseguir con las maniobras truculentas, inmorales y explícitas del vicepresidente Julio “mi hija me lo pidió llorando” Cobos: impedir que la ley sea aprobada.
En la facultad los bochan seguro:
Los principales bloques opositores a la ley, la mayoría de derecha y centro derecha se retiraron y, desde ese momento, los canales privados que trasmitieron el debate calificaron las imágenes del Congreso con frases como “el oficialismo sesiona sólo”. Estas afirmaciones riñen con la realidad, ya que la cantidad de votos que obtuvo el proyecto, incluyó los de diputados que no forman parte del oficialismo. Esas frases también contrastan con los discursos críticos al gobierno que se escucharon durante la sesión por parte de las fuerzas de centro izquierda, que fundamentaron por qué a pesar de ser opositores votaron favorablemente la iniciativa.
Valiéndose de ese mismo mecanismo, Clarín titula en su versión digital de hoy “Denuncian al socialismo de pactar en forma secreta con el Gobierno”. Al leer la nota se descubre que ese titular sólo se sostiene a partir de un rumor: “Tras la aprobación socialista de la Ley de Medios, el reutemismo le apuntó a los partidarios del gobernador Hermes Binner. ‘Es probable que haya algún tipo de acuerdo por la grave situación financiera de Santa Fe’". En otra palabras, a partir de las hipótesis de militantes enfrentados con Binner hacen construyen una noticia y falseanla realidad. Tal denuncia no existe, como tampoco existen elementos para abonar la hipótesis de un pacto. Por otra parte, al no mencionar quiénes realizan las “denuncias” se oculta al sujeto de las mismas. Mucho predicado, pero poco sujeto.
Si este tratamiento de la noticia se hubiera producido en un ámbito universitario en lugar de en un gran multimedio, si fuese el resultado de un parcial domiciliario de un estudiante de ciencias de la comunicación, póngale la firma que al pobre pibe lo bochan.
Los imitadores de Menem
La actitud de parte de la oposición de retirarse del recinto en el momento de la votación persigue, según las propias palabras de sus protagonistas, restarle legitimidad a la norma. Al no alzanzar la coalición opositora los votos necesarios para asegurarse una victoria decidieron adoptar una estrategia que les permita construir en los días que siguen un discurso que impugne la validez de la nueva ley. Es exactamente el mismo comportamiento que tuvo Menem cuando renunció a competir en la segunda vuelta en 2003, dejando asumir a Kirchner con un magro 23% de los votos.
El sectarismo no es solo de izquierda:
Al aprobarse la ley varios diputados, acompañados por quienes estaban en la tribuna, empezaron a cantar la marcha peronista. En nuestra opinión fue una demostración de sectarismo y un error político, ya que esta ley tiene valor y sentido en la medida en que significa un triunfo de un conjunto de fuerzas y actores políticos (entre los cuales el peronismo ocupó, sin dudas, un lugar central) sobre la derecha más reaccionaria y conservadora del país. Es justamente porque la ley NO es peronista (ni K) que tiene legitimidad social.
Afortunadamente, una diputada radical pidió recordar a Alfonsin, el primero en intentar cambiar la ley de la dictadura, y fue ovacionada. Independientemente de la valoración que se tenga del rol histórico del radicalismo y de Alfonsin, el gesto de la diputada puso las cosas en su lugar: este no es el triunfo de un partido, sino un avance político de la sociedad como un todo, que a pesar de las diferencias está avanzando hacia la construcción de una mejor democracia.
Resulta paradójico que mientras en el recinto (mayoritariamente peronista) se rendía homenaje al caudillo de la UCR, sus autoridades se encontraban fuera, renegando de los principios del hombre de cuya obra dicen ser herederos.
Macri el partizano:
El capítulo local de esta historia es asombroso. Maurizio Macri, el mismo que duda acerca de si el reemplazo del fino Palacio lo buscará entre los exonerados de la federal o entre los militares presos por delitos de lesa humanidad, luego de abrazarse con José María Aznar, exponente del ala más derechosa del derechoso PP español, les enviaba un mensaje a los senadores: “No convaliden este Gobierno Fascista”.
La derecha usa algunas palabras con demasiada liviandad. Justo ellos, que nombraron al Fino, que contruyeron una policía para reprimir la protesta social, que culpan de los problemas en salud y educación a los que vienen del conurbano, que atribuyen la inseguridad a los bolivianos y peruanos, que crearon la UCEP, que supieron decir que los cartoneros son ladrones, que todos los meses cierran un centro cultural y que silenciosamente hacen desalojos… Justo ellos hablan de fascismo. Hay palabras que no deben usarse tan ligeramente, hacerlo constituye una burla a la historia y a sus víctimas.
Macri: por favor no trates a la sociedad de estúpida. Te hace parecer un hipócrita… y un estúpido.
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